Juan de Valdés y los seguidores españoles en Nápoles


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Segismundo Muñoz.

Según Domingo de Santa Teresa[1] de los españoles que estuvieron en contacto con Valdés o que se adhirieron pronto a su doctrina, se nombran Segismundo Muñoz, gobernador del Hospital de Incurables, Pedro de Castilla, gobernador de la iglesia de San Francisco, diputado del Virrey y el gentilhombre Juan de Villafranca. Según Domingo de Santa Teresa, después de la muerte de Juan de Valdés, “el triunvirato de la doctrina valdesiana en Nápoles, lo formaron la Gonzaga, Germano Minodois y Segismundo Muñoz. Pero la actuación de los tres fue escasa, si se exceptúa la correspondencia de la Gonzaga, de tipo social generalmente, más que espiritual y religioso”.

Pedro de Castilla.

Como ya hemos apuntado, Pedro de Castilla, era gobernador de la iglesia de San Francisco en Nápoles y diputado del virrey. Aparecerá en el proceso inquisitorial de Tizzano, entre los que tenían ideas antitrinitarias, por lo que se acusaría a Juan de Valdés de antitrinitarismo por el solo hecho de haber permanecido esta doctrina entre sus discípulos. Según Berti, Pedro de Castilla estaría más cercano a los luteranos que a los anabaptistas. También se dice de él que era capellán del virrey.[2]

Juan de Villafranca.

En la corte de don Pedro de Toledo y entre los discípulos de Valdés aparece el humanista Juan de Villafranca que, según insinúa Domingo y afirma Berti, estaría entre los discípulos y amigos más íntimos de Juan de Valdés, quien, como Villafranca, sostenía doctrinas unitarias, lo cual demuestra contundentemente Nieto no era Valdés antitrinitario. El testimonio de Tizzano orientará, como ya hemos dicho, hacia una postura luterana y nada anabaptista. El pensamiento valdesiano se propagó más allá de las fronteras napolitanas gracias principalmente a la predicación de Ochino y Vermiglio. La comunidad de Nápoles después de la muerte de Valdés fue dirigida por Juan de Villafranca, al servicio del virrey español de Nápoles. Característica del grupo era el desarrollo del movimiento espiritual valdesiano al que algunos acusan de antitrinitarismo y cuya comunidad duró hasta 1551, hasta que la Inquisición intervino allí. Sin embargo, el filo-protestantismo sobrevivió durante más de medio siglo, como lo demuestra la lista de unos 150 títulos de libros “heréticos” que  en 1565  ya había presentado a los lectores napolitanos el veneciano editor Gabriele Giolito.[3]

La continuación del movimiento valdesiano por otro español, gentilhombre al servicio del virrey Pedro de Toledo, Juan de Villafranca, demuestra, una vez más, la pujanza del movimiento evangélico español y la enorme influencia en el protestantismo italiano. Sería este el gran propagador de sus ideas como lo atestigua Dandelet,[4] que negaba la invocación de los santos, el purgatorio, la confesión, la autoridad del Papa …etc.[5] y también podía ser de descendencia judía[6]. Personalidad esta que también era seguidora de Segismundo Muñoz y ambos andaban en lo de la justificación por la fe o el Beneficio de Cristo.

Abad Leonardo  Busal (Girolamo Busale)

Sabemos que este abad laico de Calabria era hijo de padre español, mientras que Alfonso Lincurio Tarraconense, no tenía de español más que el nombre, dirá Carlos Gilly en “Erasmo, la Reforma radical y los heterodoxos radicales españoles.” Citará a los ya conocidos y calumniados antitrinitarios Erasmo, Servet, Juan de Valdés y este abad calabrés Leonardo Busale. Dice Gilly que la concepción de Valdés, “clarísismo por su linaje y piedad, …”dijo no saber de Dios y de su Hijo otra cosa sino que hay un Dios Altísimo, padre de Cristo, y un solo señor nuestro, Jesucristo, su hijo, que fue concebido en las entrañas de la virgen por obra del Espíritu Santo: uno y espíritu de entrambos. Después de Valdés estaría en segundo lugar  el abad Leonardo, gran erudito y teólogo que no tuvo sombra entre los eruditos de su tiempo.. (pag,227) Sin embargo dirá Gillly, que por esta brillantez y aunque rechazó prebendas “en nada exiguas y honores en nada despreciables” terminaría sus días haciendo tela de sacos en Damasco.

Gilly nos dice que este anabaptista antitrinitario, tenía al menos, dos hermanos, Mateo y Bruno, que junto a otros familiares judíos, vivían en Salónina y Alejandría. En el movimiento anabaptista que tuvo lugar en Padua a principios de 1550, aparece un grupo de exilados de Nápoles cuya figura más representativa era eñ abad Leonardo Busale, quien traía las doctrinas de Juan de Valdés. Sin embargo el aceptaría un nuevo bautismo, manteniendo las antiguas doctrinas antitrinitarias. Estas doctrinas antitrinitarias son apreciación de Gilly, aunque nosotros, siguiendo a Nieto, ya hemos demostrado que Valdés no era antitrinitario. Gilly añade que trajeron a este grupo conceptos tales como la negación de la divinidad de Cristo, la muerte del “alma”, y un espíritu de crítica racionalista en la interpretación de las Escrituras.

En 1534 nos encontramos con el primer proceso contra un anabaptista y sus seguidores por tener ideas antitrinitarias, propagadas fundamentalmente por Juan de Villafranca, Leonardo Busale y el abogado veneciano Giulio Basalú. En 1562 serían ahogadas estas ideas anabaptistas en la laguna de Venecia y encontrarían una mayor propagación las del protestantismo magisterial o conservador. La primera infiltración anabaptista se había producido ya por 1526, encontrando entre sus seguidores a personas de todas las clases sociales, principalmente entre la clase media y baja. Venecia a mediados del siglo XVI está llena de reformados y no solo de luteranos y calvinistas, sino también de radicales anabaptistas. Era esta anabaptismo un movimiento muy diverso donde se habían vinculado la “revolución de campesinos”, estudiantes antitrinitarios Napolitanos y la tradición racionalista de Padua, dirigida por Leonardo Busale, quien uniría las tendencias populares con las más académicas de humanidades. (Pettegree)(Caponetto, 1997)(Gilly, 2005)(Friedmans, 1994)

Parece que el movimiento fue tan importante como para organizar en secreto, en septiembre de 1550, en Venecia, una reunión para resolver las disputas teológicas internas. La participación de pastores, obispos y sacerdotes, (según la organización de las iglesias anabaptistas) fue de más de sesenta personas y se prolongó por más de cuarenta días seguidos. A finales de 1551 el movimiento anabaptista sufriría un golpe fatal, al ser denunciado a la Inquisición romana en Venecia que endureció sus métodos. Los principales anabaptistas de Venecia buscarían refugio en las comunidades de los Hermanos de Bohemia. Sin embargo, la gran presencia de comerciantes alemanes, propiciaría la distribución de obras de Lutero por los libreros venecianos, llegando a ser Venecia un lugar privilegiado a través del cual las ideas de la Reforma penetrasen en Italia. En 1525 se publicaría una antología de las obras de Lutero, en 1530, con la autorización del Senado de Venecia, se publicaría en Nuevo Testamento, en 1531 la traducción de los Salmos y en 1532 todas las Escrituras. El mayor trabajo recayó en Brucioli que, Según Caponetto, fue unos de los mas eficaces instrumentos para la difusión de las doctrinas de la Reforma, pues el texto sagrado podía introducirse en todos los lugares y en especial entre los jóvenes.

En este ambiente de efervescencia teológica, humanística y espiritual se desarrolla el movimiento del abad de Calabria y reconocido anabaptista Leonardo[7]. Cuando en 1553 Lorenzo Tizzano fue encarcelado en Padua por la Inquisición, comenzaron a estar en grave compromiso personas como la española Isabel Breseño o el abad Leonardo y muchos anabaptistas como Giovani Lauretto que confesó ser anabaptista, como lo era el abad Leonardo Busale, secretario de Isabel Breseño. Aunque Breseño salió de Italia por otros motivos, la Inquisición la consideró sospechosa por estar rodeada de tantas personas no católicas romanas.


[1] Juan de Valdés (1498? 1541) Su pensamiento religioso y las corrientes espirituales de su tiempo. Escrito por Domingo de Santa Teresa, Domingo De Sta. Teresa Publicado por Editrice Pontificia Università Gregoriana, 1957 .-423 páginas Pág. 147

 

[2] Spain in Itali politics, society, and religion 1500-1700 -By Thomas James Dandelet .- Pág. 469

[3] La Riforma in Italia: una panoramica della Riforma Protestante e la sua influenza nell’Italia rinenascimentale. Paolo Branchè.

[4] Spain in Itali politics, society, and religion 1500-1700 -By Thomas James Dandelet, John A. Marino, American Academy in Rome. Published by Brill, 2007. Original from the University of Michigan.-594 pages Pág. 23

[5] Historia social y religiosa de los Judíos, Volumen 14: Alta Edad Media y …por Salo Wittmayer Barón – Historia – 1970 – 412 páginas Página 136

[6] The Reformation world By Andrew Pettegree. Published by Routledge, 2000 .- 576 pages- Pág. 292

[7] Eresia, Riforma e Inquisizione nella Repubblica di Venezia del Cinquecento. Daniele Santarelli

Escrito por Manuel de León de la Vega

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Published in: on 19 octubre 2009 at 13:44  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

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