Los protestantes y la espiritualidad evangélica en la España del siglo XVI

Presentación de la obra.

El título de esta obra “Los protestantes y la espiritualidad evangélica en la España del siglo XVI” pretende resumir la tesis fundamental que abordamos. Queremos señalar, con toda simplicidad pero sabedores de lo que decimos, que en el siglo XVI hubo en España un número significativo de protestantes y que esto supuso el florecimiento de la espiritualidad evangélica. Cuando los estudiosos definen una larga serie de espiritualidades y especialmente recurren y ensalzan a la mística española ubicada en este siglo, creemos que cometen un típico y reiterado desacierto ya que, la mística como tal, adquiere su auge a partir del siglo XVII. ¿Es que acaso fue místico fray Luis de León, cuando casi toda su obra es bíblica, filológica y exegética? El siglo XVI es por tanto el siglo de la espiritualidad evangélica, la vuelta a los textos del Antiguo y Nuevo Testamento y a una adoración en espíritu, interior y no externa. También sostenemos que aunque el número conocido de protestantes españoles solo supone una pequeña parte de los procesos inquisitoriales conservados, sin embargo, proporcionalmente y para nuestra sorpresa, los casos encontrados suponen que hubo diez veces más evangélicos en el siglo XVI que hay hoy en España. Indudablemente la obra de Bataillon, “Erasmo y España” cambió la forma de estudiar las corrientes espirituales en la España del siglo XVI. Este sabio autor monopolizó el erasmismo como corriente espiritual predominante en la primera mitad del XVI, sin tener en cuenta otras opciones autóctonas como el alumbradismo y el luteranismo posterior. Los análisis de Melquiades Andrés, Álvaro Huerga o Joseph Pérez1 apuntan hacia una ascética y una mística que nosotros creemos no fue predominante del siglo XVI. Entendemos como José C. Nieto en su obra “El renacimiento y la otra España” que el evangelismo y el paulinismo concentraron la mayoría de las aspiraciones, entendidos “evangelismo y paulinismo” en sentido más real. Como bien explica Nieto, Bataillon usó “evangelismo” en el sentido católico romano del cual Erasmo era el máximo exponente. Por esta causa excluyó a Lutero de ese “paulinismo” bíblico novotestamentario y dejó a Erasmo con un evangelismo católico y amorfo.2
1 España y América en una perspectiva humanista. Volumen 62 de Colección de la Casa de
Velázquez Series. Autores Joseph Pérez, Marcel Bataillon Editor Casa de Velázquez, 1998
2 El Renacimiento y la otra España. José C. Nieto. Librerie Droz 1997, pág. 271

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Es muy gratificante, ante tanta incomprensión del protestantismo español, que un historiador de la talla de Ricardo García Cárcel,3 entienda como Ignacio Tellechea4, que hay que dejar bien clara la identidad de conceptos como el erasmismo y el luteranismo, que nunca fueron confundidos ni mixtificados por la Inquisición. Este autor dirá que el protestantismo de 1559 era  “limpio y claro”. Tellechea5 deja reconocido, que el protestantismo llegó pronto a España y fue perseguido desde el principio, muy especialmente a partir de la Dieta de Works, como así lo habían demostrado Augustin Redondo6 y Longhurst7. Es necesario aclarar que si la Reforma alemana y suiza fue larga y lenta, la Reforma en España eclosionó en muy pocos años hacia proposiciones claramente “heréticas” o luteranas al margen de que los inquisidores, sus intérpretes y perseguidores, difuminasen la herejía y la fraccionasen convenientemente durante los cuarenta años primeros del siglo. Así mismo debemos reconocer y no dejar en el olvido a la sociedad formada por el mundo de los conversos de judíos8, predominante en las instituciones españolas, que al irse integrando estos en la sociedad cristiana, abrazaron sin embargo un tipo de espiritualidad más evangélica y con arreglo a las corrientes de la Reforma. Por esta causa la
Inquisición en unos casos apartó su mirada y consideró a los procesados como seguidores de la “herejía” de Mella en Durango y en otros casos hacia el Maestro Oria, los begardos, albigenses u otros spirituali. En estos años primeros del siglo XVI se presentía y se reconocía la “herejía” pero no se quería hacer visible, disfrazándola de expresiones tales como “palabras malsonantes”, “escandalosas” “sabor a herejía” y en los casos más evidentes se declaraba como “herejía luterana” a partir del Edicto de 1525.
3 Bataillon y las corrientes espirituales periféricas. Ricardo García Cárcel. U.A.B.
4 1559 ¿Crisis religiosa española o europea? José I. Tellechea Idígoras. Universidad Pontificia
de Salamanca
5 Tiempos recios: inquisición y heterodoxias. José I. Tellechea. Ediciones Sígueme, 1977
6 Erasme et l’Espagne de 1520 a 1536. Augustin Redondo. Melanges de la Casa de Velázquez. Tomo 1, 1965
7 John E. Longhurst. Luther’s Ghost In Spain (1517-1546). Coronado Press Lawrence, Kansas 1964.
8 Judíos o cristianos? Victoria González de Caldas. Universidad de Sevilla, 2000; Benzion Netanyahu, Los orígenes de la inquisición española. Crítica, 1999 -; Don Isaac Abravanel: Estadista y Filósofo. Junta de Castilla y León, 2004-; La figura del obispo fray Lópe de Barrientos,
fallecido en Cuenca en 1469, sostenía que los conversos no judaizaban aunque «posible es que aya algunos, pero puesto que ansy sea, injusta e inhumana cosa sería todo el linaje dellos manzellar nin diffamar».

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Published in: on 18 septiembre 2011 at 14:19  Comments (1)